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La aventura para mi comenzó con un viaje, una visita a mi hermano Adrián
nos llevó hasta Nueva York. Nos había comentado, “se traen ropa cómoda y
minúscula para hacer yoga”… recuerdo pensar “OK, yoga, no es lo mío pero
por qué no!”. En ese entonces yo estaba en la prepa, pasaba mucho tiempo
en el gimnasio y en la pista corriendo, en esa primera clase mis rodillas me
cobraron todas y con intereses!. De la clase no recuerdo mucho, el único
pensamiento que viajaba por mi mente era “Que alguien me mate justo ahora!”
de hecho se mantuvo las primeras clases. De vuelta a México no volví a saber
de Bikram Yoga hasta el día de la inauguración del primer estudio; empecé a
practicar una, dos, tres veces por semana, me resistí a inscribirme, pagaba
por clase… recuerdo que siempre me decían “ya inscríbete” pero había algo
que me decía que al inscribirme tendría que dejar de hacer muchas de las
cosas que hacía… mentira!. Por fin me inscribí… algo empezó a cambiar.

Antes de que me diera cuenta mi horario de todos los días incluía mi
clase de yoga; empecé a notar cambios no sólo en mi cuerpo sino
en mi mente, en mi forma de ver las cosas que la vida pone frente
a ti.

El tiempo comenzó a economizarse, de pronto podía hacer no
sólo lo que solía hacer sino mucho más, y lo mejor, con una
sonrisa en la cara que todos los días dice “Mírame, esta soy yo”.
En paz conmigo y con el resto.

Tomé la decisión de ser maestra por el simple deseo de
poder transmitir este regalo. De profesión, soy Nutrióloga;
trabajando en hospitales te toca ver de todo… y soy testigo,
la gran mayoría de las personas que padecen enfermedades
potencialmente mortales pudieron haberlas prevenido,
pudieron hacer algo por sus vidas, por sus cuerpos…
muchas veces la ayuda se busca cuando es demasiado
tarde, recuerdo pensar “debe haber una forma de evitar todo
esto, toda esta muerte, toda esta agonía”, para mí, la
combinación perfecta, la clave de la vida es una alimentación
correcta en sincronía con Bikram Yoga… ¿es sólo una clase de
yoga? Definitivamente no; es salud, es armonía, es amor…
por esto, y por todas aquellas personas a quienes la ayuda no
llegará tarde, mi más grande deseo es compartir con todos ustedes
nuestro viaje por la práctica de Bikram Yoga.

Mariana