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Bikram Yoga puede desenrollar cualquier nudo

Me acuerdo mi primera clase Bikram hace 6 años.  Estaba tan estresada que no
podía descansar en Savasana sin un dolor increíble en el cuello. Salabhasana
(La Langosta) me torturaba. Nunca pensé que iba a poder hacer Supta-Vajrasana
(Fija y Firme) por una lesión en la rodilla y lloré después de Ustrasana (el camello).
Al final de la clase me quedé dormida en la última Savasana, un sueño
increíblemente profundo. En este momento empecé a soñar en ir al
Teacher Training.  

Iba a clase cuando podía (2-3 veces a la semana), pero sólo si las otras
cosas en mi vida lo permitieron. Siempre la forma en la que había vivido mi
vida era: primero terminar todo lo que tenía que hacer en el trabajo y en la
casa y, después, si había tiempo, ir al yoga.  Un día en clase nos dijo Ulises,
"tu nada más vienes al yoga y todo lo demás se resolverá." Nunca se me
había ocurrido vivir mi vida así y, es más, en otras etapas de mi vida hasta
lo hubiera sentido irresponsable. Embarqué en el reto de 30 días y toda
mi vida cambió.  Para empezar, volví mucho más eficiente en el trabajo.
El yoga me daba tanta energía que necesitaba dormir menos y,
entonces, tenía más tiempo para las otras cosas. Se me quitaron
la depresión y las migrañas y se curó la rodilla.  Aprendí como
expresar lo que estaba sintiendo en el momento en vez de guardar
todas mis emociones.  Claro que vi cambios en mi cuerpo,
pero lo que más me llamó la atención fue
la fuerza emocional que empecé a sentir.
Aprendí que cada día mi cuerpo es
distinto y que hay que disfrutar el
cuerpo, la mente y las emociones
donde están el día de hoy.  Aprendí
que cada día soy una persona nueva,
cada día llego al espejo y me doy cuenta
que ya no soy la misma de ayer,
soy una mejor versión de mí.

Experiencia en el Teacher Training


El Teacher Training fue sin duda la cosa más difícil que he hecho en mi vida.  Me mostró lo que nos decía Bikram muchas veces, que somos mucho más fuertes de lo que realmente creemos.   Me llevó al límite y me mostró que las emociones que pasan por la mente durante la clase simplemente son sentimientos  y nada más.  Los puedo dejar ir y venir como las olas del mar, pero mi ser es fuerte e inmovible.  Crecí físicamente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente, y en pasar por algo tan difícil, me di cuenta que mis problemas de la vida "real" no son tan difíciles como había pensado anteriormente.

Por una gran parte de mi vida, estuve triste con momentos de felicidad.  Después del Training, crecí a ser una persona sumamente feliz, claro, con momentos de tristeza, frustración, enojo como cualquiera, pero totalmente feliz al fondo.

Es un honor compartir esta práctica contigo.  Estoy tan agradecida y de ti cada día descubro cosas nuevas de esta maravillosa práctica.  Nada más ven al yoga y lo demás se resolverá.

Mafra