Cuando hice por primera vez Bikram Yoga tuve un ataque de pánico al encontrarme conmigo en el espejo. Sin embargo, lejos de claudicar, me propuse hacer la clase tantas veces como fuera posible, pese a que me decía a mí misma que eso sería imposible teniendo pareja, hijos, trabajo y tantas otras actividades que colapsaban mi agenda diaria. Aquí fue cuando me encontré con Ulises, quien me dijo: “No vas a tener tiempo hasta que no te decidas a hacer tiempo”.

Me hice el tiempo. Y más pronto que tarde mi realidad se transformó: este
yoga te clarifica las ideas, te cambia el cuerpo, te pone de buen humor
y te llena de determinación. Por eso adoro esa frase que dice
Bikram todo el tiempo: “save the drama for your mama”

Hoy, esta práctica es parte de mi ritual cotidiano. Y amo compartir esta
experiencia dando clases.

Fernanda.