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Nunca olvidaré que el primer mes que tomé una clase de
Bikram, fue una mañana de mediados de noviembre en
el Estudio de Tobalaba, en Santiago. Fueron los noventa
minutos más intensos y agotadores de mi vida.
Algo así como subir una montaña encerrada en un sauna.
Atroz pero fascinante.
Mi identificación con el método fue total e inmediata.
Ahora que lo pienso no recuerdo haber sentido en mi vida una
sensación tan intensa de bienestar como la que experimente
después de la ducha que tomé luego de la primera clase.
Puedo ver la sonrisa en mi cara, estaba completamente
feliz. En esa sesión encontré algo que había
estado buscando por mucho tiempo, el cruce
perfecto entre meditación y ejercicio físico intenso.
Una experiencia al límite para la que nunca llegas
lo suficientemente preparado y que por lo mismo
es un desafío diario. Aunque siempre sean las
mismas dos respiraciones y 26 posturas, cada
sesión es distinta…una verdadera aventura.
La aventura de ir cada vez más allá de
tus capacidades.
Ese verano practique de 6 veces a la semana
y al poco tiempo comencé a experimentar los
cambios a nivel físico, mental y espiritual. Al
principio, pensaba que el Bikram me ayudaría
a estar más focalizada a la hora de escribir pero
a poco andar me di cuenta que ésta disciplina
era mucho más grande y que transformaría
radicalmente mi vida. La posibilidad de compartir
el conocimiento que Bikram nos entregó durante el
entrenamiento de instructores así como todos y cada
uno de los tópicos que se abordan durante el estudio,
es sencillamente fantástico. Una bendición que me tiene
en el Distrito Federal integrando la maravillosa
familia de Bikram Yoga México.
El contacto con la gente y la tremenda oportunidad de ser parte del equipo que lidera Ulises ha sido un gran regalo. Ver cómo esta escuela de la India crece en México, al tiempo los alumnos van dejando atrás sus enfermedades crónicas y sicosomáticas y modelan sus cuerpos es el mejor combustible que un maestro necesita. Gracias por cada lección.
Los 90 minutos de la clase de Bikram Yoga son como la vida y si eres capaz de soportarlo, la fortaleza que crece dentro de ti es indestructible. Mientras llevas el cuerpo al límite y luchas dejar la mente en silencio, todo cambia, el pasado queda atrás y comienzas a vivir mucho más feliz. Más feliz de lo que nunca has sido.
Claudia
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