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Nunca olvidaré la primera clase que probé, me sentí en una carrera de caballos sumergida en un vapor y un olor a rayos. Estaba aturdida tratando de entender un diálogo fuerte, rápido que no sé que tanto me exigía pero al mismo tiempo me gustaba y atraía.
Al seguir practicando día a día mi cuerpo y mente están llenos de energía, los malos hábitos e influencias negativas han ido desapareciendo transformandose en alegrías y experiencias positivas.
Gracias Bikram por crear esta disciplina más eficaz que cualquier medicina, capaz de mejorar y transformar mi vida.

Agradezco profundamente a Ulises por tener el valor y sabiduría de introducir Bikram Yoga a México.

Sofía Orendain

 

 
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Yo conocí Bikram Yoga por Ulises. Desde hace mucho tiempo que he tenido problemas de espalda, específicamente una escoliosis convinada con una cifosis, lo que quiere decir que mi columna vertebral está girada trasnversal y longitudinalmente. Esta combinación de problemas de espalda generó, además de episodios de mucho dolor, una deformación en algunas de mis vértebras. Cuando fui al doctor me recetó un corset desde los glúteos hasta el cuello que debía usar por lo menos los
siguientes años. A los tres meses de usarlo me di cuenta que me
ayudaba a mantener mi postura mientras lo usaba, pero cuando lo dejaba de usar el dolor se hacía más punzante y sentía como mi espalda se debilitaba. Decidí dejar de usar mi corset y aguantar mi dolor de espalda. Después de que Uli se hizo maestro de Bikram Yoga, y yo regresé de mi viaje por sudamérica, me dijo que debaría intentar Bikram Yoga para ayudarme a fortalecer mi espalda. Mi primera clase fue a las 6:30 a.m. Todo seguía oscuro, no sabía bien qué iba a pasar en la siguiente hora y media. Pero ahí estaba, con gripa, viéndome en
el espejo pensando, "qué hago aquí, todavía podría estar durmiendo." A media clase amanecía detrás de nosotros, y como el sol saliente en el horizonte, mi vida se empezaba a iluminar con energía. Al terminar mi clase me di cuenta que de este punto en adelante mi vida iba a cambiar. En la noche regresé a hacer mi segunda clase del día. Sabía que me quedaban tres meses antes de entrar a la universidad, y me propuse hacer dos clases al día para tener el doble de los beneficios.
Los resultados fueron inmediatos pero también inesperados. Lo que pensaba nunca podría lograr, logré en cuestión de semanas. Mi espalda jamás me volvió a doler. Todo era tan ligero y pasajero, las cosas que generalmente me afectaban y ocupaban mi mente se iban volando con mi exhalación. Me encontré en un verdadero estado de armonía y paz conmigo mismo.

Al terminar los tres meses entré a la UNAM y mis práctica se vió
comprometida por las constantes de esta ciudad: el tráfico, las
distancias, la vida social. Empecé a olvidar un poco lo que había
aprendido. Mi cuerpo me pedía a gritos que volviera, pero siempre encontré una excusa para no llegar a clase. A veces, cuando lograba sobreponerme a todas estas (insignificantes) dificultades, regresaba a esa paz que tuve alguna vez. Prometía regresar más seguido pero de nuevo caía en la rutina que nos controla a la mayoría.

La memoria de aquella vida tan imperturbable permanecía en mi mente, y de nuevo llegaron las vacaciones y el tiempo libre para volver al yoga. De pronto me llegó la gran noticia: "El Teacher Training tendrá sede en Acapulco!" y fue cuando todo en mi cuerpo dió un brinco y dijo, " lo tienes que hacer." Por lo pronto ese es mi plan, tengo que esperar a septiembre, por ahora ya retomé mi práctica (ya no dos veces al día) pero por lo menos con la mayor constancia que pueda. Siempre sabiendo que no hay nada que se compare a la ligereza con la que se vive al hacer yoga, la facilidad de encontrar la paz, y la constante
felicidad que te rodea, independientemente de todo lo que suceda alrededor. Al hacer Bikra yoga, te encuentras contigo de tal manera, no sé si cada vez que te ves directamente a los ojos en el espejo, o cuando estás sudando haciendo "el camello," pero esta conexión interior es tan fuerte, que te vuelves inmune a la negatividad del mundo. Más aún, tu energía positiva, emanando de tu salud y felicidad, se trasnfiere a quien te rodea.

Todavía está un poco "chueca" mi espalda, y la curvatura de mi columna no ha cambiado significativamente, sin embargo la sensación de tranquilidad es como tener puesto un corset que te mantiene, no sólo recto a ti, sino también a tus emociones y pensamientos en unión contigo mismo y la energía fluyente del universo. Es un corset que se amarra a tu piel se encarna en cada célula y después de un tiempo se vuelve parte de ti. Tu ser equlibrado se vuelve la estabilidad de tu propia vida. Al menos eso siento yo.

Gracias Uli.

Andrés Marquina | 20 años

 
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Un camino hacia la salud

La búsqueda hacia los caminos del bienestar, la felicidad y el amor han estado presentes en mi vida, desde mi niñez. Un día los buscaba entre los brazos de mi madre, en las sabias palabras de mi padre, entre las risas e mis hermanas; otros los encontraba en los merados, entre los colores de las frutas, las flores, las verduras y los chiles y así la vida ha pasado, buscando y encontrando, riendo y llorando, perdiendo y ganando.

Mi primer acercamiento a la yoga fue cuando mi madre se levantaba muy temprano los sábados y se desaparecía toda la mañana pues iba a tomar clases de yoga y a desayunar… yo imaginaba a un hombre hermoso vestido de blanco dando una clase en donde todas estas mujeres levitaban con él!!!! En aquella época entre la niñez y la adolescencia dos cosas llamaban mi atención, el budismo y el hinduismo, realmente no lograba entender la diferencia, pero yo soñaba con la India, me sorprendía el concepto de “renuncia”, quería aprender a pararme de cabeza y acabé en el proceso casándome con un príncipe hindú.

Años mas tarde descubrí la yoga, mis primeras clases las tomé embarazada y así siguieron, pasaron maestros y maestros, unos buenos y otros mejores. Por muchos años hice ashtanga yoga… mi maestro dejó de dar clases y yo por ese tiempo, sufrí pérdidas, entré en la confusión y me dediqué a meditar, a correr, nadar, etc…Un día mi hermana llegó a mi casa y me dijo: -Tienes que venir a esta nueva clase de yoga, el maestro es un ángel, yo no m e podía levantar después de terminarla, pero saqué lo que no había sacado en años.- Algo curiosa pero escéptica acepté ir a la semana siguiente, eso fue hace 11 meses, seguí haciéndola 3 veces a la semana, luego 4 veces y ahora voy 6 veces a la semana.

El resultado, pues son muchos. Empecemos por decir que estás en este salón con un calor tremendo, primero tu cuerpo aprende a sudar, se empieza a doblar suavemente y llega donde nunca imaginó que pudiera llegar. Empiezas  concentrarte unipuntualmente en ese reflejo de tu persona frente al espejo y no hay más, o sigues la clase o te caes. Eres tú y ya no es tu cuerpo él te lleva, ya no existe más tráfico, más problemas, no hay cabida para tu neurosis, tu cuerpo no es gordo ni flaco, ni bonito ni feo, ni siquiera tienes tiempo de observar a los demás y sentirte mal porque tu cuerpo no tiene flexibilidad o la belleza del que está a tu lado. Sientes que estás en un sueño lúcido, tienes control, si puedes aguantar esta clase, puedes aguantar todo. Tu cuerpo se funde en la toalla como una pintura surrealista y se vuelve a incorporar y tener forma, está presente, aquí estás viva y es lo único que importa… el milagro de la vida, el milagro de tener un cuerpo y una mente humana para cambiarlas. Es como si tu mente fuera de plastilina y con el calor de tus manos la moldearas y estás presente, eso es lo más maravilloso: Aprender a estar presente a pesar del dolor y el sufrimiento.

Sales renovada, a veces llena de energía, a veces con lágrimas en los ojos, pero sales, sientes aire fresco y deseas conquistar el día. Te conviertes en un guerrero espiritual, en un sobreviviente.

Por las noches duermes son apretar la mandíbula, sueñas con colores, con la naturaleza. Descubres la luz que tanto te han dicho que existe dentro de ti.

Gracias

 

Juanita Lomeli

 
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Tengo 35 años dando clases y hasta hace 11 meses: un poco elevados los niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa, 120 cm de cintura, osteopenia en columna y vista cansada de 2.5, además, no lograba subir al cuarto piso en F. de Q. “de un jalón”.  Silvia me había hablado de Bikram, luego me invitó a intentar su práctica, por fin, después de las vacaciones de verano del año pasado me inscribí en Lomas. Asisto de 6 a 7 veces por semana, logré reto de 30 días (deseo lograr 60), ¡pero sorprendentemente! en el último estudio de laboratorio (junio 2008): todos los niveles en rango, normal el nivel de calcio en mi columna (deje de tomar el calcio y el tratamiento para el climaterio en enero) disminuyó a 2 mi vista cansada y pude subir el cerro del Texcotzingo sin detenerme un solo momento y sin sentir cansancio (Al subir, en Práctica de campo con mis alumnos de bachillerato, solo me detuve en un par de ocasiones para alentar a alguna alumna que casi desfallecía; escuche decir varias veces: …no puedo más, …¡regresemos ya o voy a morir!; alguien más preguntó …¿Cómo puede usted subir tan campante?).

Gracias infinitas:
a Ulises y a Silvia, a Ale, Romy, y Erick, a Bikram

Guadalupe Cervantes

 
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¡Hola! :) Espero que estés bien. Quisiera agradecerte por lo que me has enseñado y contarte como Bikram Yoga México ha cambiado mi vida. Te mando mi testimonio en inglés, me sale un poquito mejor en mi lengua materna.

I played a lot of sports as a kid and went on to play tennis at the
collegiate level. After a couple of years of collage tennis, my shoulders were weak from the repetitive motions and I was tired of the emotional strain of competition. After graduating with my masters’s degree in international business, I began my first “real” job. With a workaholic spirit, I jumped eagerly into my job volunteering to work all hours of the day and night. One hundred percent of my work was on the computer, any stress that I felt went from my neck through my shoulders through my hands. Eventually, I had to go to the doctor for the pain in my neck and hands and had to begin wear wrist braces.

To deal with the stress of work, I picked up distance running. Out my front door and along the streets is where I found peace, taking me away from all of the problems of work. I loved not competing with anyone, that it was just the road and myself and I worked up to running my first half marathon. Then, I suffered an accident and had to have knee surgery. I had never felt that kind of pain before and the recovery was very slow. Even with physical therapy, a year after the surgery, there was a pain in my knee that was
always present. Along with that pain came fear and saddness that I could no longer do the one thing that took me away from the ever growing stress of my demanding job. The doctor told me not to run any more as the hard pounding on the road would eventually ruin my knees. I was depressed and felt like part of my freedom had been taken away from me. After months of sitting at a computer with a hurt knee, with more and more tension at work and no way to release the stress, I heard about a yoga class in a hot room. As it was winter, anything warm sounded good to me. That was about 5 years ago.

I remeber very distinctly my first class. On the floor exercises, I could not rest in savasana with my neck turned to the right or the left without severe pain running down the side of my neck. Salabhasana with the pain in my hands was pure torture. I quickly accepted that supta-vajrasana would never be a possibility with the state of my knee. Camel pose made me cry and for the first time I realized how my dedication to work, something I had always seen as a good thing, had taken its toll on my body and spirit. At the end of the class in the last savasna, I instantly fell into a deep, wonderful sleep. As I walked out of the studio that night into the cold, I didn’t need a coat because the blood was flowing throughout my body like never before. I attended class as work allowed which was 1 day a week. While I loved the class and felt great after each session, I never really saw improvement. I began to dream of going to the training session, of having 9 weeks to only focus on my paractice and nothing else.

Then my work moved me to Mexico. There was no Bikram yoga and I quickly got back into the familiar routine of work, eat, sleep, work, eat, sleep. I tried other types of yoga but did not get the same sense of a work out that Bikram yoga gave me. Adjusting to a new culture in a tense work environment was a challenge, one that I loved but, again, one that became all-consuming. As is common when one lives in a culture that is not her own, I found myself emotionally, mentally and physically exhausted at the end of each day. I was unable and without desire to do anything on my off time other than sleep and nearing a state of depression.

About two years later I found out that Bikram Yoga had come to Mexico. I began to attend classes in the way I had attended classes previously, only as work allowed. As much as I wanted to go to class, there was always something urgent at work, a difficult travel schedule, stress and it was hard to get to class more than 1-2 times a week. Again, while I enjoyed the class, I saw little improvement.

Then, one day in class, you told us that all we had to do was to come to yoga and the rest would work itself out. Work had always been the priority for me, I had never thought about it the other way. This concept also went against the way that I was taught to think, I was taught that being responsible was putting work first, I was not taught that being responsible was first taking care of your body, mind and spirit, that only by doing that can you truly be effective in anything else you do. You said that things would change and as I began to go to class as close to seven days a week as possible EVERYTHING began to change. For starters, my attitude toward work and the challenges of living in another culture changed, I became less depressed and more able to work through issues in the moment instead of keeping things inside and letting them eat away at my soul. I became much stronger physically, mentally and emotionally and more able to leave work
issues at work. The physical changes within me are great. I feel wonderful and have lots and lots of energy. My knees, neck, wrists and hands no longer hurt and the poses I once thought impossible are now a reality. The ones that used to cause the most pain are the ones that I love to do. Now, I rarely cry after camel because yoga has taught me to deal with things in the moment instead of storing them away never to deal with them.

You say that once you get hooked on Bikram yoga, you can’t stop talking about it and that is definitely true. My friends and family think I have become somewhat crazy. I thought that running gave me a certain sense of freedom and was saddened when it was taken away from me. However, in Bikram yoga I have found something much more freeing. I have found an exercise that is good for every part of my body and soul, an exercise that I can do for the rest of my life that will not hurt my body in any way, that only makes me stronger. It is something at which I am not competing, not even with myself. I have learned to accept my body as it is each day knowing that each day the challenges are different and that each day I have more to learn. I have watched this wonderful studio grow, have seen such amazing changes in the members and am so grateful to be a part of it.

De verdad te quiero agradecer por haberme enseñado lo que no aprendí en otros centros de yoga Bikram, que solamente necesito enfocarme en ir al yoga y lo demás se resolverá, que en ir al yoga puedo ayudar a los de mi alrededor sin saber que los estoy ayudando.

Mafra

 
 
 

 
 
     
 
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"Desde que vengo a Bikram Yoga ya no se me antoja fumar, inconscientemente el cigarro no me entra. "

Alejandra Usobiaga

 

 

 

 


 
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Hace 5 años pasé por un periodo bastante difícil en mi vida. Sin entrar en detalles, buscaba diferentes alternativas para encontrar un equilibrio sano dentro de mis desarrollo, tanto físico, espiritual y emocional.

Entre tantas alternativas y métodos tuve la inquietud de conocer más a fondo acerca de los beneficios del yoga como medio terapéutico.

No fue hasta hace unos meses que por azar pasé por el estudio de Bikram México. Me llamó la atención y entré a pedir informes.

Al siguiente día ya estaba en mi "clase de prueba". Lo primero que pensé fue "¿Qué estoy haciendo aquí?... ¡que calor!... ¿esto es Yoga?... Se ven tan tranquilos en las revistas... En cuanto todos estos yoguis cierren los ojos, me salgo de aquí de puntitas..."

Me fui acostumbrando al calor, y traté de seguir las instrucciones de Ulises.

Resulta que los ojos no los cerraron hasta que la clase terminó y con ella mis ganas de regresar al día siguiente.

La paz y la tranquilidad que experimento al terminar cada sesión es indescriptible. El día se me llena de energía, duermo bien, me siento relajada y con una sensación de haber hecho por mí mucho más de lo que hacía anteriormente.

La lucha es con uno mismo. La determinación que se genera por perfeccionar cada postura se reflejó en muchos aspectos personales, así como la paciencia. (¡comprobado! soy mamá de 4.)

Pareciera que cada sesión es idéntica, que las posturas son las mismas siempre, pero conforme pasa el tiempo mil cuerpo experimenta sensaciones diferentes dentro de la práctica.

He comprobado que a base de constancia es como realmente se obtienen los beneficios de la práctica. Así que por segunda vez me inscribiré en el reto Bikram, esperando cumplirlo esta vez.

Linda Askenazi

 
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"Dado que hace algunos años se me practicó una Histerectomía (extirpación del útero) y por mi edad, llegué al período de la menopausia, presentando una serie de trastornos tales como oleadas de calor o sofocos en todo el cuerpo, especialmente en la cabeza y con sudoración pasajera, palpitaciones, desasosiego, sensación de mareo, irritabilidad, experimentando una depresión constante, así como cansancio y en cosencuencia disminución de la avtividad física.

Si bien estos trastornos no representan ninguna amenaza para la salud, en mi caso se hacía tan desagradable que acudí a solicitar tratamiento médico y fue entonces que se me recetó la toma de hormonas. Situación que me ayudó con la disminución de los malestares, pero, empecé a ganar peso y a sentir palpitaciones fuertes, además de señas de surgimiento de várices y algunas otras cosas que verdaderamente me desagradaban mucho.

Un día recibí la gaceta de La Loma Santa Fe, colonia donde vivo, consulté su página y acudí a la primera clase, desde entonces quedé fascinada, tengo mes y medio que asisto y desde el primer día de clases decidí dejar de tomar las hormonas y me siento muy bien, he bajado de peso y no he necesitado más el medicamento.

GRACIAS POR TODO, realmente lo recomiendo ampliamente, ir descubriendo tu cuerpo y estar en contacto con él todo el tiempo es un regalo que vale la pena cultivar, se debe honrar el templo y acercarse a Dios en tu interior y Bikram Yoga es una excelente manera de hacerlo. FELICIDADES! "

Minerva

 

 

 

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Yo llevo practicando Bikram Yoga aproximadamente dos años. Antes vivía en Miami y fue ahí donde me inicié en este hábito. Estoy contentísima de haberlos encontrado aquí en México.

Desafortunadamente sólo puedo practicarlo el fin de semana porque mis compromisos de trabajo no me permiten hacerlo de manera más frecuente, pero aún así, los beneficios son evidentes en cuanto a bienestar interno, equilibrio emocional (desahogo de estrés), capacidad de concentración, flexibilidad, postura, eliminación de toxinas. Además, el sentimiento que te embarga después de la clase por haber hecho algo positivo por ti misma es invaluable; ves las cosas de otra manera y no dejas que hechos ajenos a tu control te molesten. Los resultados son tan evidentes que mi marido hace lo imposible para que no falte a las clases, dice que puedo dejar muchas cosas de lado menos mi clase de yoga.

Muchas gracias por la atención a esta sugerencia y por lo demás, estoy encantada con las instalaciones, con el trato y la buena vibra del lugar.

Andrea Colín