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Todo lo que eres emana del centro de tu ser, de el centro de tu cuerpo, del centro de tu mente, de tu espíritu,  y de ahí se va manifestando físicamente, mentalmente, emocionalmente, espiritualmente. Por eso tu transformación sólo puede suceder de adentro hacia fuera.
 
Yoga es Unión. Hatha yoga es usar el cuerpo como un vehículo para encontrar esa Unión. Bikram Yoga es Hatha Yoga.
 
Primero, el cuerpo y la mente se unen. Cuando esto sucede el espíritu regresa: Unión de cuerpo, mente y espíritu. Finalmente encuentras la Unión de tu Ser con el resto de la creación.
 
Sistemáticamente y de manera científica, Bikram Yoga va transformando todo tu cuerpo. Va moviéndose a lo largo de la práctica de afuera adentro, recorriendo todos los sistemas de tu cuerpo: circulatorio, respiratorio, nervioso, digestivo, óseo, endocrino, etc. Desde la piel a los huesos, a los músculos, articulaciones, órganos, glándulas hasta que llega a las células… las moléculas.
 
La secuencia y las posturas (asanas) que realizas durante tu práctica de Bikram Yoga, tienen un propósito específico, un momento especifico, una duración especifica. Todo esta en el lugar exacto para que de adentro de tu cuerpo emerja tu transformación: que tu cuerpo regrese a estar desintoxicado, lleno de energía, vitalidad, vida.
 
De la misma manera, durante tu práctica de Bikram Yoga, vas trabajando con tus emociones. Moviéndote desde lo más superficial, de lo más inmediato. Cada vez más profundamente en tu ser. Removiendo capa tras capa, todo aquello que no necesitas, para que de el centro de tu ser emerja la armonía, la paz, fuerza, el amor.

Durante cada práctica de Bikram Yoga, tu mente se va volviendo mas sutil. Se mueve de la atención, a la concentración, a la sabiduría, a la claridad, a la meditación… al silencio. Un silencio que vibra desde adentro de ti hacia fuera.
 
Mientras haces Bikram Yoga, quizá por un instante, quizá por varios instantes: tu cuerpo, vibrando vitalidad, se une a tu mente, vibrando silencio. El espíritu regresa a ti. Quizá por un instante, quizá para siempre…
 
Puede ser que alguna vez hayas percibido que una de las maneras de reconocer la perfección de la creación es que esta perfección se repite una y otra vez en patrones que como espirales van de afuera a dentro. Como la forma de un árbol con sus ramas, a la forma en la rama a la hoja. Reconocemos el sello de la creación.


  Como en la naturaleza, lo increíble y la magia de la práctica de Bikram Yoga, se puede sentir en que el movimiento en se va repitiendo una y otra vez. En todos los niveles de tu ser: físico, emocional, mental y espiritual. Se repite como una espiral a lo largo de los 90 minutos de cada práctica, a través de cada día que la realizas, de cada mes, cada año. Reconocemos que el Hatha Yoga surgió de lo natural, que es un movimiento que tiene el sello de la creación. Cada día te acerca a aquello que buscas, penetrando mas profundamente en ti. Para luego surgir de adentro hacia fuera.
 
Practicar Bikram Yoga es un viaje a tu interior. Cada día que regresas, te paras frente al espejo, descubres y transformas tus miedos, tus conceptos, tus ideas. Transformas tu cuerpo desde lo más profundo. Vas mas allá de aquello que pensabas es tus limite y te sorprendes al descubrir que no estaba ahí. Cada día diferente, porque cada día, a cada instante eres un ser distinto y por eso el viaje es nuevo a cada momento.
 
Y sólo depende de ti. De que decidas tomar la responsabilidad que sólo tú puedes tener. La responsabilidad por tu transformación, por tu salud, por tu paz, por tu armonía, por tu amor.
 
Hay mucho que compartir, tantas palabras que se podrían decir, pero las palabras sólo pretenderían explicar aquello que sólo se entiende en el silencio. Así que sencillamente nos paramos, uno al lado del otro, hacemos las posiciones en silencio. Y adentro de nuestro ser, percibimos lo que cada uno va descubriendo.
 
Así que nunca dudes, ve más lejos en cada día de práctica. Cada día como si fuera el primer día. Cada día como si fuera el ultimo día. Cada posición como si fuera la primera vez, cada posición como si fuera la última que haces. Hasta el límite y más allá del límite. Hasta que la mente regrese al cuerpo; el espíritu, al cuerpo y la mente…y al final, con el Ser en paz, en silencio en el suelo, solo ahí: Como lluvia, desciende sobre ti la sabiduría del universo. Y que como un manantial emerja de ti  el amor divino.
 
Porque la salud, el balance, la flexibilidad, la fuerza, la sabiduría, la claridad, la armonía, la paz, el poder, la concentración, el silencio, y todos los otros matices del amor. Sólo pueden emergen desde el centro del centro de tu ser. La transformación solo puede venir de adentro hacia fuera. Y Bikram Yoga crea la magia para que esto suceda. Respiración tras respiración, posición tras posición, savasana tras savasana, día a día, mes a mes, año tras año, por siempre para siempre.
 
Que tu práctica sea profunda, constante.
Luz y Amor,
Ulises