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Amadas y amados,
Primero que nada quiero expresar mi agradecimiento a la existencia porque estás leyendo estas palabras. Por la oportunidad compartir lo que a través de ellas busca expresarse.
¿Quién soy? Pregunta que surge naturalmente al surgir el milagro de la conciencia humana. En algún momento en nuestras vidas este cuestionamiento surge y se queda con nosotros. Esta pregunta es parte de la experiencia humana. Al parecer de la misma manera que nuestro cuerpo nos pide el alimento y respirar, así algo en nosotros nos pide buscar respuesta a esta pregunta ¿Quién soy?
Buscamos la respuesta de mil maneras y en mil lugares, libros, maestros, ciencia, escuelas, religiones, templos, pertenencias, filosofías… y lo más seguro es que esta búsqueda nos vaya llevando a más y más preguntas.
A veces la impotencia de no encontrar respuesta puede ser tan abrumadora que nos llenamos de cosas que nos distraigan y ocupamos nuestra vida con todo lo que podemos para no tener un momento de silencio. Sabemos que si hay silencio va a surgir una vez más esa pregunta con la urgencia de que le encontremos respuesta. Pero llenarnos así para no “oír” la pregunta solo nos entume y distrae, la sensación siempre sigue ahí, porque al final, quizá sea en el último aliento, la pregunta va a volver a enfrentarnos. Si ignoramos la
fuerza de esa pregunta, ignoramos lo que es ser humanos y siempre tendremos una sensación de
que algo falta, no importa quien seas, que tengas, quien te amé, que sepas, donde estés.
¿Cómo poder encontrar la respuesta a algo, si la buscamos en el lugar equivocado?
¿Quién o qué puede saber quién eres? El único que puede saber eso eres tú, porque solo
tú tienes acceso al lugar donde la respuesta se encuentra, ¡en ti! En tu interior es el único
lugar donde se puede saber quién eres. ¡Por eso nada ni nadie puede darte la respuesta de
quien eres! Solo tú puedes saberlo. Voltea adentro de ti.
Todos los días, te paras frente al espejo. Sientes tu respiración, y llevas toda tu atención y tu
concentración a tratar de poner tu cuerpo en cierta posición. Luchas por controlar tu mente para
no moverte para permanecer en una posición aunque sientas calor, dolor, que no puedes
respirar, que no te puedes balancear, que el sudor se te mete en los ojos, en las narices. Luego
regresas una vez más a estar inmóvil observándote en el espejo, sintiendo tu respiración.
Al final de tu práctica, tienes una sensación de paz, una sensación de armonía, una sensación
de amor, una percepción distinta. Esto emerge porque conforme vas haciendo cada posición,
mirándote en el espejo, respirando, tu Ser va descubriendo quien eres.
¡Qué increíble es esta ciencia milenaria que los sabios nos dejaron, Yoga! La ciencia a través
de la cual podemos buscar en nuestro interior y percibir la respuesta a la sublime pregunta
eterna ¿Quién soy?
Los métodos ordinarios de buscar no los podemos aplicar a preguntas elevadas. A una
pregunta cuya respuesta no puede ser definida o escrita. La ciencia del yoga te lleva a tu
interior y te permite percibir quien eres y te enseña que a cada instante, eso cambia y que
por eso, la respuesta está en la observación constante de quien eres, hasta que
un día logres permanecer siempre en conciencia observando con
admiración tu magnificencia.
Y como la respuesta nunca termina, la pregunta siempre permanece. Y es que la
pregunta es el motor, es lo que te mueve a cada instante, cuando dejas
de preguntarte ¿Quién soy?, dejas de vivir.
Pero no es una pregunta que busque una respuesta ordinaria, mas bien
es una pregunta que busca que la observes y al observarla, te llenes
de gozo ante el milagro y la maravilla que es vivir. Lo magnificoque es
una vida humana, cualquier vida humana sin importar quien sea.
Y que importa cómo funciona esta ciencia de Bikram Yoga. Tampoco
pierdas energía tratando de descubrir esto. Cómo te sientes al final de
cada clase, lo que sucede en tu vida desde la primera clase, las
historias increíbles que escuchas a cada día en el estudio es prueba
suficiente de que funciona. Y eso es suficiente. La vida es un misterio
y eso está bien, no busques resolverlo, simplemente celébralo.
Tienes la llave en tu mano, la ciencia milenaria, Bikram Yoga, ¡úsala!, practica todos los
días
y celebra vivir una vida plena con la paz y la satisfacción de que sigues la
pregunta
que te mueve y constantemente percibes quien eres.
Porque ¡YO SOY!

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