El cuerpo humano tiene un diseño que posibilita el movimiento. Huesos, músculos, tendones, articulaciones, un sistema nervioso que permite movimientos voluntarios e involuntarios.
El cuerpo no sólo permite el movimiento, sino que se sana a través de él. Hatha Yoga fue creada a partir de este conocimiento, como una herramienta de sanación (fortalecimiento, limpieza, alineación) del cuerpo al realizar movimientos y adoptar posturas de manera voluntaria, es decir, utilizando la mente para manejar el cuerpo.
Esto permite, a la vez, trabajar con la mente (control, enfoque, concentración, meditación). Es desde este piso que surge la expresión "la mente, sobre la materia".
Antes de realizar una postura, piensa en lo que vas a hacer, en cómo se hace, piensa que eres capaz de hacerla y hazla. Durante la postura, mantén la mente en el cuerpo, es decir, siguiendo las instrucciones del diálogo, revisa cada parte del cuerpo involucrada en la postura; mírate en el espejo, asegúrate de estar trabajando con la realidad de tu cuerpo y no con lo que te imaginas o crees que estás haciendo bien. Y al salir de la postura, conserva esta consciencia, saliendo paso por paso de la manera inversa a la que entraste.
Al hacer esto estás trabajando, a la vez, el cuerpo y la mente. Estás meditando, estás concentrado en un punto específico, que es tu cuerpo, estás tomando con firmeza las riendas de tu mente evitando distracciones, evitando que tu mente se vaya de tu cuerpo y se pose en cualquier otra cosa (tus compañeros, el maestro, el calor, tus obligaciones, tu familia, la lista del supermercado, la política internacional, alguna galaxia lejana...).
Mantente presente, mantente despierto. Cuando estás en clase, estás en clase y no hay nada más.
Nos vemos en clase.
Adrián