Basándome en decenios de observaciones personales, sé que el hatha yoga previene y lucha con éxito contra muchas formas de cáncer. Pero también me doy cuenta de que los occidentales desean tener <pruebas>, lo que la clase médica occidental afirma ser clínicamente verdad. Así que me limitare a lo que esta <demostrado>. Lo que ahora está claramente argumentado se refiere a los beneficios del yoga en la recuperación de los pacientes de cáncer, más que en la prevención o la curación de la enfermedad misma.
Uno de los hechos más evidentes está relacionado con los enfermos de cáncer de mama. Como sabrás, esa es una de las enfermedades más comunes y extendidas; a una de cada ocho mujeres en Norteamérica se le ha diagnosticado con cáncer de mama. Los tratamientos alopáticos occidentales que se suelen emplear, desde la cirugía drástica y la mastectomía a las radiaciones y la quimioterapia, son brutales y dolorosos, con efecto secundarios como las náuseas y la fatiga, y las emocionales, como la depresión y la ansiedad.
En un trabajo del Dr. Alyson Moadel, de la Facultad de medicina Albert Einstein del Bronx, Nueva York, 126 mujeres que se sometieron a quimioterapia y practicaron durante 12 semanas pranayamana y unas asanas suaves, sirviéndose de unas cintas de video para realizar yoga en casa diario. Los ejercicios de respiración ayudaron de manera espectacular a aliviar las náuseas, las mujeres que practicaban yoga estaban menos cansadas y mejoraron su condición física general, a diferencia de las que participan en un grupo de control que no practicaba yoga. En cuanto a la parte emocional o espiritual, las mujeres que practicaban hatha yoga afirmaron que los ejercicios les ayudaban a relacionares mejor con su enfermedad. Se encontraban mejor, con menos depresión y menos ansiedad. (Si el yoga puede hacer esto a mujeres con una enfermedad que comporta un tratamiento de por vida, ¡imagínate cómo estarás tu que eres tan afortunado de no padecer cáncer!)
Esos resultados positivos se han comprobado también en unas investigaciones del Centro de Cáncer M.D. Anderson, de la universidad de Texas, y los beneficios físicos y emocionales del yoga se están también estudiando en otras formas de cáncer. La experiencia me dice que asistiremos a los mismos beneficios. De hecho, una sorprendente declaración de la sanidad médica, afirmaba recientemente que más de un 10% de mujeres sometidas a tratamientos para el cáncer (cualquier tipo de cáncer) practicaban alguna forma de yoga como parte de la cura. Ese número debería ser un 100%, pero es un inicio.