Me llama mucho la atención cada vez que escucho a alguien comentar algo como: "uffff... qué difícil estuvo", "no nos dan ni un respiro", "ahora sí sentí que me moría", "así de duro no me gusta".
Por razones personales, y seguramente lo habrán notado, no acostumbro involucrarme demasiado en discusiones que no sean meramente técnicas y en referencia a la práctica per se, sobre todo después de una clase "dura"; pero acepto la invitación a participar en este foro para hablar un poco acerca de este tema.
La exigencia.
Todos los maestros de Bikram Yoga tenemos una misión en común: ayudarlos a llegar hasta su máximo, conocer sus límites actuales y superarlos. Sabemos por experiencia y estudio que esta es la única manera de aprovechar todos los beneficios de esta práctica.
Claro, cada quien tiene su estilo. Cada persona se "motiva" por razones subjetivas y cada maestro tiene "su forma" de empujar. El mismo Bikram llega a ser sumamente ofensivo, con groserías incluídas durante su clase, hace llorar a la gente (o sea que aquí somos todos unos angelitos). Y por lo mismo es importante tomar clase con distintos maestros, para que te empujen por todos los ángulos.
Y es que en esta práctica tienes una oportunidad que no se consigue en muchos otros lugares: la oportunidad de poner en su lugar a la mente.
Uno no es el cuerpo. Si me cortan un brazo, yo sigo siendo yo. Yo soy un ser que habita dentro del cuerpo, y tengo una mente que me mantiene conectado al mundo exterior. Yo soy el jefe, la mente es la secretaria. Y es una secretaria que a menudo se pone sus "moños", como buena burócrata a todo dice "no se puede", pasa los datos maquillados, traspapela la información, no pasa los recados. Como resultado, la experiencia de vida adentro del cuerpo queda mermada, y el cuerpo, vehículo terrenal, queda hecho chatarra (léase obeso, tieso, chueco, aguado, enfermo, inservible).
El día que el jefe se mira al espejo y se da cuenta que su vehículo ya no sirve, le pega de gritos a la secretaria. La secretaria se disculpa, promete reparar el daño y portarse bien de ahora en adelante. Pero dos días después vuelve a lo mismo. El jefe necesita apoyo para mantener a la secretaria cooperando.
Y aquí entra la práctica de Bikram Yoga, y entramos los maestros. La práctica necesita ser constante, diaria. Y los maestros necesitamos ser claros y específicos. Nada de "por favor revisa tu rodilla, empújala un poquito más para atrás y con dulzura levanta los musculitos que tienes arribita de la rodillita para que la protejas durante toda esta postura y así consigas....". Simple y llanamente "¡Bloquea la rodilla!". No hay más, entérate qué necesitas corregir y házlo. Si no, estás perdiendo tu tiempo y tu dinero. Bikram dice que en esta práctica, hacer las cosas 99% bien equivale a hacerlo 100% mal, en el sentido de que no acepta las excusas, pretextos, la mediocridad.
Así que entra a tu clase y haz realmente tu máximo esfuerzo. Si sientes que "ya no puedes más", que "no te dan ni un respiro", que "todo te duele", que "te vas a morir", probablemente vas por buen camino.
Un abrazo a todos!
Adrián